Palabra del Hombre

           

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“No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche” G.KH. Foto de Victoriano Izquierdo

Precisamente hoy, en un día en el que la resaca de conmoción hace que levites por las horas, inmerso en imágenes y noticias que te llevan a intentar dotar de sentido al presente. Hoy que la realidad sobrecogedora cae como un puntal sobre nuestras vidas; intentando comprender para encontrar una solución a todos esos nudos que estrangulan la humanidad, lo he descubierto.

Este hombre se acaba de convertir en uno de mis inspiradores de cabecera.

Ha sido por casualidad, como todo lo bueno, compartiendo con una gran amiga un ratito improvisado de este verano sofocante, que hoy bien podría compararse con la preparación para la llegada del infierno, pero no. No, porque ahí estaban sus palabras como soplos de aire fresco, sentencias que afloraban desde lo más profundo del ser humano, donde habita el don del genio, la sabiduría y el buen juicio.Cita-de-Gibran-Khalil

Después ha actuado la curiosidad, he sabido que nació en el seno de una familia humilde y que murió con 48 años en Nueva York debido a la cirrosis, entre otras causas; que fue poeta, pintor, novelista y ensayista. Vivió a caballo entre dos siglos el XIX y el XX, y su vida transcurrió entre tres continentes, África, América y Europa. Su obra pictórica fue comparada con la de Willian Blake y Rodin y seguía con gran interés la fe bahaísta cuya filosofía fundamental se basa en ideas como la unidad de la humanidad y de las religiones, la igualdad entre hombres y mujeres, la armonía entre la religión y la ciencia y la búsqueda individual de la verdad.

Desde pequeño destacó por sus dotes tanto artísticas como literarias, cultivadas desde su infancia gracias, entre otras razones, a los conocimientos sobre arte y saber universal que le inculcó su abuelo materno. Su obra literaria es prolija, incluso llegó a fundar una revista.
Buda, Nietzsche, Josephine Preston Peabody o Mary Haskell fueron grandes inspiraciones para él. Con un estilo místico, existencial y de gran carga de espiritualidad oriental él mismo inspiró a la generación de la contracultura americana. Se dice que el mismo Elvis Presley quedo inmensamente impresionado por una de sus obras cumbres, “El profeta”, y que incluso John Lennon tomó una de sus frases y la modificó ligeramente para introducirla en la letra de “Hey Jude”. David Bowie también mencionaría a este artista en la canción The Width Of a Circle, de su álbum The Man Who Sold the World (1970).

Gran estudioso y defensor de la lengua árabe, eruditos orientalistas dicen que su nacionalismo convivió en su mente mano a mano con el internacionalismo. Aunque su vida esta impregnada de una constante esencia religiosa, su estilo se puede considerar más místico y espiritual, derivado de las influencias recibidas por el cristianismo, el islam, el judaísmo y la teosofía. Él mismo llegó a declarar “Ustedes son mis hermanos y los amo. Los amo cuando se postran en sus mezquitas, se arrodillan en sus iglesias y oran en sus sinagogas. Ustedes y yo somos hijos de una sola fe: el Espíritu”.

“El Profeta”, su obra cumbre

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“Los dones que provienen de la justicia son superiores a los que se originan en la caridad” G.KH. Foto de Nibras al Riyami

A través de las enseñanzas de la figura de un profeta, el libro trata de diversos temas fundamentales en la vida de todo hombre y de toda mujer. Temas como el amor, el matrimonio, los hijos, el dar, el comer y el beber, el trabajo, la alegría y el dolor, las casas, el vestir, el comprar y el vender, el crimen y el castigo, las leyes, la libertad, la razón y la pasión, el dolor, el conocimiento, el enseñar, la amistad, el hablar, el tiempo, lo bueno y lo malo, la oración, el placer, la belleza, la religión, y la muerte. 

Lecciones simples, sabias, reveladoras de esa luz, de esa verdad, que todos llevamos dentro y que late dentro de nosotros recordándonos quiénes somos y contrastándolo con en quiénes nos estamos convirtiendo.

Él es جبران خليل جبران بن ميخائل بن سعد, árabe libanés, o Gibran Khlalil Gibran, como muchos de vosotros, afortunadamente, ya lo conoceréis.

Aquí os dejo la traducción al español de lo que Gibran Khalil nos transmite, a través de El Profeta, sobre los hijos.

Y una mujer que llevaba un niño en brazos dijo, Háblanos de los Hijos.
Y dijo él:
Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas de la llamada de la Vida a sí misma.
Vienen a través vuestro, pero no de vosotros,
y aunque estén con vosotros, no os pertenecen.

Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos,
porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis abrigar sus cuerpos, pero no sus almas, 
pues sus almas habitan en la mansión del mañana,
que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños.
Podéis esforzaros en ser como ellos,
pero no intentéis hacerlos a ellos como a vosotros,
ya que la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.

Sois los arcos por los que vuestros hijos,
cual flechas vivas, son lanzados.
El arquero ve el blanco en el camino del infinito,
y Él, con Su poder, os tenderá, 
para que Sus flechas puedan volar rápidas y lejos.

Que la tensión que os causa la mano del Arquero sea vuestro gozo,
ya que así como Él ama la flecha que vuela,
ama también el arco que permanece inmóvil.

(Hijos, El Profeta, Khalil Gibran, ed. Obelisco,2017)

Crisis, Tiempo de oportunidades

           

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“La creatividad requiere tener el valor de desprenderse de las certezas” (Erich Fromm). Imagen de Khara Wood

Ya lo decía mi profesora de física, “crisis es sinónimo de cambio, de revolución

Soy consciente de que la crisis ha sido para muchos auténticamente de-vas-ta-do-ra, dramática, trágica. Todos lo sabemos, todos hemos oído hablar o incluso hemos vivido esas historias injustas que muchas veces superan la ficción más insensible e inhumana.

Pero digamos que, para algunas personas, la crisis ha golpeado de una manera tal que han sido capaces de tener tiempo de reacción, personas a las que el látigo de la crisis no ha azotado hasta matar, sino que les ha golpeado lo suficientemente fuerte como para sacarles del camino marcado y  pese a la desorientación de los primeros momentos han tirado de eso a lo que se le llama resiliencia.

Estoy hablando de esas personas a las que, por ejemplo, la crisis les explotó en las manos cuando salían de la universidad con su título bajo el brazo. Esas personas que habían sido criadas bajo el mantra de “hij@ tú haz carrera, el esfuerzo merece la pena, luego podrás ser quién quieras”.

Esos recién licenciados, confiados, ilusionados, bañados por un sol que ya no calentaba como antes,  sorprendidos por unas reglas de juego que ya habían cambiado. ¿Y ahora qué?

Pues ahora…ahora llegaba lo bueno, el momento de salir de la zona de confort,  de ponernos a prueba, de aventurarse, de vivir cosas que de haber seguido el camino marcado nunca se hubieran experimentado. Ahora llegaba, para muchos, el momento de decir, “mira, el plan oficial no ha funcionado, ese camino de baldosas amarillas que era la vía garantizada al éxito me ha llevado al abismo, así que ahora…ahora voy a hacer lo que me de la gana”, así, tal cual.

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“No existe gran talento sin gran voluntad” (Blazac). Imagen de Lucas de Kam

Los hubo a los que les dio la gana volver a estudiar, pero ahora volver a estudiar aquello con lo que ellos siempre habían soñado, aquello que les motivaba,  y no la carrera, seguramente con números, que tenía salida asegurada o a la que se habían dedicado ocho generaciones de su familia, nueve con la suya.

Los hubo a los que les dio por los idiomas y viéndose con un poco de necesidad enfundada en un espíritu aventurero, a veces forzado, se marcharon a trabajar, aprender y experimentar la vida en el extranjero y la vida fuera de esa España crítica, que fueron los dos lados de una misma moneda. En ese momento tuvimos la oportunidad de demostrar muchas cosas, pudimos sacudirnos frente a todos esos que nos tildaban de vagos y fiesteros que aquí estábamos los españoles para tirar del carro, lejos de nuestras casas, convirtiéndonos en inmigrantes, currando duro para poder mantenernos a nosotros mismos, a nuestro orgullo y a nuestra dignidad.  Ese orgullo, esa dignidad, ese talento que nuestro sistema estaba vilipendiando, malgastando y regalando sin miramientos por ejemplo a las empresas de ingeniería alemanas, al sistema de salud británico o a la comunidad científica norteamericana.

Y los hubo que emprendieron y emprendieron muy bien emprendido. Porque el emprender nos propone infinitas oportunidades entre las que tenemos que escoger. Nos coloca ante una encrucijada de la que sólo sacando lo mejor de nosotros podremos salir gloriosos, y una de las formas de poner toda la carne en el asador es hacer aquello que nos motiva.  Muchos emprendedores reconocen haberse descubierto o redescubierto en periodo de crisis, porque ahí fue cuando ellos, dadas las circunstancias, se preguntaron ¿y yo, realmente, qué quiero hacer? esa pregunta es como abrir la caja de Pandora y la verdad que esta época del elogio a lo artesanal y el espíritu “Juan Palomo” o como popularmente se le conoce “Do it yourself” (DIY) ha ayudado mucho. Además, en tiempos de crisis se agudiza el ingenio y la creatividad.

Los conozco que se han dedicado al arte, al diseño, a la ayuda social, a emprender un negocio familiar aportando lo que se sabe hacer y aprendiendo lo que se tiene que aprender para ser mejor. Los conozco que han creado su propia empresa gracias a su formación académica, ya que los negocios ya consolidados no les proponían nada decente ni digno. Sé de los que se han hecho hosteleros, hortelanos, maestros cafeteros, chocolateros o cerveceros (a su profesionalización también ayudaron los años de carrera).

Y a todos les está yendo bien, quizá no sean los más ricos del lugar, pero están satisfechos con su día a día.

¿Por qué? pues yo, personalmente, creo que cuando uno se aventura en un proyecto personal de carácter profesional o del ámbito que sea, se involucra más, cuando uno va a pasar la mayor parte de su tiempo esforzándose por lo que le gusta, se sacrifica más, lucha más, se motiva más, pone mucho cariño, se esfuerza sin fatiga, se cuida lo que se crea y de ahí, normalmente, salen bien las cosas…

“El que no inventa, no vive” (A.M. Matute). Imagen de Martin Knize

Y por cierto, también los hubo que lo hicieron todo, estudiaron idiomas, marcharon al extranjero y emprendieron, porque en casi diez años de crisis, con ganas, necesidad y todo por aprender y aportar, la vida da para mucho.

El Quejío de Toro

           

 

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La Macanita de Jerez, fotomural de Juan Carlos Toro, Jerez de la Frontera

En esta era del sensacionalismo y lo funesto como espectáculo, él se ha mantenido íntegro en la idea de que “el periodismo es estar con la gente y dar servicio”.

Juan Carlos Toro me inspira.

A PESAR DE QUE MANTENERSE EN LAS TRINCHERAS de la calle y de que plasmar su esencia muchas veces no es rentable a nivel profesional  y que además puede costar algo caro, este fotógrafo y artista jerezano es de los que sienten esa necesidad de que el verdadero “quejío” de sus calles sea escuchado, un “Quejío” que expresa, que reivindica, que impresiona.

Yo en mi casa he visto mucho Arte”. Si comenzamos por sus raíces muchos dirán, “de casta le viene al galgo”, pero Juan Carlos Toro (Jerez 1979) es genuino.

Cuando hablamos con este fotoperiodista andaluz pronto comienzan a brotarme esencias de ese periodismo al que algunos de mis profesores de Universidad llamaban “romántico y bohemio que no llega a nada”. Sin embargo, con Toro recupero la esperanza.

Profesional de la imagen informativa y artística, Juan Carlos ha ejercido como redactor gráfico en el Diario de Jerez durante más de veinte años, en la actualidad colabora con lavozdelsur.es y con El País como fotoperiodista además de  ser profesor de fotografía en la Universidad de Cádiz.

Juan Carlos Toro, fotoperiodista
Juan Carlos Toro

Aunque estudió imagen, confiesa que el fotoperiodismo le eligió a él, y es que este jerezano tiene una mirada digna de estar al servicio de la gente. Es en las historias personales, en la realidad de la calle, en las vidas de personas como tú y como yo donde Juan Carlos Toro pone el foco. Con una sensibilidad especial, no sólo para captar las historias, sino para mostrarla, nos ha contado muchas realidades que quedan a la sombra de noticias repetidas, sensacionalistas y poco profundas.

Sus reportajes sobre el ancestral y en declive oficio de los “toneleros” jerezanos, “Los Sastres del Vino; sobre la vida del ermitaño coquinero furtivo del Guadalete o sobre “Alma de África” un equipo de fútbol jerezano compuesto por inmigrantes, visibilizan realidades cotidianas, vecinas, vitales, merecedoras de ser contadas y de ser sabidas.

Tal vez esa sensibilidad en la mirada de Toro venga de todo el arte que rezuma por sus venas. Su abuelo fue Fernando Toro Ramírez o “Ramírez, el Pintor” como era conocido por los jerezanos, un artista que conseguía con sus trazos representar todo el orgullo y respeto que sentía por su tierra y su cultura a la vez que mostraba una realidad impresionantemente viva y de una gran riqueza expresiva. Pues bien, digamos que más de cincuenta años después, con métodos más propios de nuestro tiempo, su nieto Juan Carlos revitaliza esa mirada. Hoy la realidad de la tierra de estos artistas sigue siendo la vida en el campo, en las calles y en el ruedo, pero también la inmigración, los desahucios, el flamenco o el surf.

 

[con el fotoperiodismo] yo descubro una profesión apasionante, entro en contacto con la gente y con las historias y aprendo que la profesión como yo la entiendo es todo lo contrario a lo que se está viendo últimamente. El periodismo es estar con la gente y dar servicio.   

Si a esta resolución le añadimos que Toro es un profesional de los de “pellizco”, obtenemos una obra apasionada, comprometida, profundamente expresiva y reivindicativa.

 

Después de sufrir un ERE, este artista se vio en la necesidad de continuar como freelance valiéndose de su trabajo para poder seguir adelante, pero lo que también le esperaba, era un gran campo abierto en el que sería él quién decidiría hacia dónde enfocar su cámara. De esta libertad creadora nació el proyecto “Presencias”.

 

 

Proyecto “Presencias” o “dibujar con las imágenes lo que siente el alma”

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El Torta, Jerez de la Frontera, fotomural de Juan Carlos Toro

 Año 2010, la UNESCO  nombra al Flamenco, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Año 2011, Jerez de la Frontera, madre del recién galardonado, se encuentra devastada por la crisis, las paredes de sus bodegas dieciochescas derruídas, y sus quejíos rompiendo en la oscuridad de la luz cortada.

¿Para qué sirve entonces el título? Se preguntó Juan Carlos. “Ahí es cuando me veo en la situación y en la necesidad de exponer y denunciar la situación de mi ciudad

Ese torrente mezcla de inquietud, urgencia, reivindicación, pasión por la tierra y sensibilidad artística es lo que lleva  a Toro a “empapelar las paredes” de Jerez.

Inspirado por el fotógrafo y artista callejero francés J.R, Toro decide visibilizar las joyas del flamenco jerezano a través de fotomurales expuestos por los barrios más castizos de la ciudad,  El barrio de Santiago, el de San Miguel y el de San Mateo. Perlas flamencas de la talla de Capullo de Jerez, El Torta, Manuel Moneo o Macanita de Jerez regalaron un instante de su arranque a esa geografía urbana añeja de olvido.

El sentido de la obra por tanto era doble, por un lado reivindicar lo que con tanto orgullo se debería lucir, la expresión de un arte único cuyo éxito ha traspasado fronteras y que sigue revitalizándose a pesar de los años, y por otro lado la visibilización de una ciudad, que bien podría compararse con un joyero con solera, pero cuya historia plasmada en sus muros se está dejando convertir en polvo.  Toro utilizó como hilo conductor el flamenco para representar “el quejío de la sociedad que sufre y de la ciudad que se cae a pedazos”, el quejío de Diego Carrasco pero también de la bodega jerezana del siglo XVIII. Y parece que todo en ese proyecto interiorizó ese sentir, pues ese arte efímero también se ha ido desgarrando con el paso del tiempo.

 

 

 

Todo este vasto trabajo que comenzó en 2011 y no fue completado hasta 2016 no hubiera sido posible, evidentemente, sin una ardua labor tanto técnica y física como administrativa. Pero Juan Carlos lo tiene claro “cuando tú le pones el cariño y el corazón a un proyecto, eso se nota y llega a más gente. Al final, yo lo hago por amor al arte, y cuando lo haces así, parece que las cosas salen bien”.

 

Y eso parece. Después de “Presencias” en Jerez, vino “Made In Barrio” un proyecto ideado por el Ayuntamiento de Córdoba que pretendía revitalizar la imagen del distrito Sur cordobés con fotomurales, nuevamente, que representaran la identidad de los jóvenes del barrio. Jóvenes deportistas y medallistas, emprendedores, valientes y con actitud fueron elegidos como modelos inspiradores.

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María Ballesteros, campeona de Taekwondo, Córdoba

 

Esa inspiración, que muchas veces viene de mirar la realidad con otros ojos y con otra sensibilidad diferente a la que estamos acostumbrados, es un ejercicio en el que nos deberíamos entrenar más a menudo y del que podemos extraer lecciones de vida y sacar lo que llevamos dentro, que en la calle hay mucho talento.

 

Vídeo de Antonio Girón