Anne Sullivan, creer para crear (en The Hire Tools)

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Imagen editada por Cio G, para The Hire Tools

 

La creatividad vive en nosotros, parece una cita de El Rey León, pero es así, doy fe. Recientemente he tenido la suerte de que se cruzaran en mi camino -prácticamente al mismo tiempo- la obra de David Bohm “Sobre la Creatividad”, un ensayo sobre la naturaleza de la creatividad y “The Miracle Worker” (1962) y película que muestra la experiencia de Anne Sullivan en su primera etapa como maestra de la niña ciega y sordomuda que más tarde se convertiría en la afamada activista e intelectual Helen Keller.

Cuando buceé en estas dos obras lo tuve claro: David Bohm me estaba enseñando en la teoría lo que Sullivan puso en práctica toda su vida, el acto de observar, crear e innovar.

Ver lo que otros no ven (da igual que seas ciego)

Si quiere saber cómo acaba… en The Hire Tools podrás encontrar el artículo completo

 

Quererse uno mismo, quererse uno siempre

 

           

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“Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada” Goethe. Imagen de Jon Flobrant

Todo pasa por querer. Querer aunque no lo sepas.

Parto de la idea de que hay una voluntad interna que nos mueve a procurar el éxito de aquello que queremos. Y si te quieres a ti mismo, pero te quieres de verdad, desde el conocimiento de quién eres, tendrás uno de los misterios de la vida desbloqueado, algo que te ayudará a perseguir tus logros particulares, o al menos así lo creo.

Llevo tiempo queriendo escribir sobre las claves que potencialmente nos hacen conectarnos con nosotros mismos, creo que el conocerse a uno mismo es la única manera de saber qué queremos, de entendernos, comprendernos y mimarnos, de llegar a ser felices logrando nuestros éxitos personales, sean cuales sean, ya que los tenemos identificados.

“Llega a ser quién eres” me dijo una vez una de mis compañeras del alma “llega a ser quién eres” pensé…qué rotundidad.

Y es que hay ocasiones en las que pasamos por nuestra vida de puntillas, nos colocamos en piloto automático y entre atender los mandatos sociales, los usos y costumbres y preocuparnos por lo o los demás al final se nos va el vino en catas. Y no vivimos señoras y señores, o al menos, no nos vivimos todo lo que nos deberíamos vivir y cómo nos deberíamos vivir.

Por eso yo propongo que buceemos dentro de nosotros, que vayamos en búsqueda de esa perla que se va creando dentro de la concha de nuestras profundidades, perla creada granito a granito, conocimiento tras conocimiento, emoción tras emoción, experiencia tras experiencia. Que la descubramos y nos aferremos a ella como un náufrago a una boya salvavidas, para que podamos resurgir en un mar de oportunidades sabiendo que no nos vamos a hundir o flotar a la deriva.

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“La única cosa realmente valiosa es la intuición.” A. Einstein. Imagen de M. Weisbecker

Curiosamente estaba yo pensando en todas estas cosas cuando ha llegado a mi un artículo sobre un estudio de Richard Wiseman, un psicólogo de la Universidad de Hertfordshire, en el que básicamente identifica los elementos que nos pueden llevar a mejorar nuestra suerte. He creído bastante útiles y convenientes las ideas y conclusiones que se plasman en su libro The Luck Factor porque considero que enlazan directamente con el propósito de este artículo, es decir, conocerse, quererse, dejarse llevar por uno mismo a través del camino hacia nuestro éxito particular.

Tras estudiar cientos de experiencias de personas que consideraban tener buena suerte frente a otras que afirmaban lo contrario, Wiseman ha identificado cuatro principios básicos que las personas que se identificaban como “suertudas” llevaban a cabo para potenciar su buena suerte, son los siguientes:

Maximizar las oportunidades, es decir, crear y encontrar aquello que pueda mejorar nuestras actuales condiciones, trabajar en pos de nuestro bienestar, sabiendo qué es lo que nos beneficia.

Confiar en las corazonadas, tomar decisiones acertadas haciendo caso a nuestra intuición, a nuestros pálpitos, para ello hace falta escucharse, conocerse y confiar en uno mismo.

Ser optimista, diseñar un porvenir satisfactorio a través de expectativas realistas y positivas.

Valerse de la resiliencia para transformar la mala suerte en buena y es que todos nos hemos visto en alguna situación en la que hemos clamado al cielo “ no hay mal que por bien no venga”. Sé de varias personas a las que la crisis les hizo tomar la decisión de marchar a otro país donde desarrollaron la labor que siempre habían deseado o conocieron a la persona con la que compartir el resto de su vida.

Está claro que no todos tenemos la misma facilidad para desarrollar estos preceptos de manera natural y cotidiana, pero muchas veces todo consiste en dejarse llevar por el profundo conocimiento y confianza en uno mismo, aunque quizá eso sea lo que se nos complica.

Vivir feliz y plenamente a través de querer procurar nuestro éxito, alcanzando un conocimiento profundo de uno mismo, esa sería mi moraleja. Ser consciente también de que el camino del éxito pasa por terrenos sombríos, pero hay que seguir confiando, ya que tal y como me recuerda otro de los amores de mi vida “la vida no malgasta energías”.

 

Palabra del Hombre

           

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“No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche” G.KH. Foto de Victoriano Izquierdo

Precisamente hoy, en un día en el que la resaca de conmoción hace que levites por las horas, inmerso en imágenes y noticias que te llevan a intentar dotar de sentido al presente. Hoy que la realidad sobrecogedora cae como un puntal sobre nuestras vidas; intentando comprender para encontrar una solución a todos esos nudos que estrangulan la humanidad, lo he descubierto.

Este hombre se acaba de convertir en uno de mis inspiradores de cabecera.

Ha sido por casualidad, como todo lo bueno, compartiendo con una gran amiga un ratito improvisado de este verano sofocante, que hoy bien podría compararse con la preparación para la llegada del infierno, pero no. No, porque ahí estaban sus palabras como soplos de aire fresco, sentencias que afloraban desde lo más profundo del ser humano, donde habita el don del genio, la sabiduría y el buen juicio.Cita-de-Gibran-Khalil

Después ha actuado la curiosidad, he sabido que nació en el seno de una familia humilde y que murió con 48 años en Nueva York debido a la cirrosis, entre otras causas; que fue poeta, pintor, novelista y ensayista. Vivió a caballo entre dos siglos el XIX y el XX, y su vida transcurrió entre tres continentes, África, América y Europa. Su obra pictórica fue comparada con la de Willian Blake y Rodin y seguía con gran interés la fe bahaísta cuya filosofía fundamental se basa en ideas como la unidad de la humanidad y de las religiones, la igualdad entre hombres y mujeres, la armonía entre la religión y la ciencia y la búsqueda individual de la verdad.

Desde pequeño destacó por sus dotes tanto artísticas como literarias, cultivadas desde su infancia gracias, entre otras razones, a los conocimientos sobre arte y saber universal que le inculcó su abuelo materno. Su obra literaria es prolija, incluso llegó a fundar una revista.
Buda, Nietzsche, Josephine Preston Peabody o Mary Haskell fueron grandes inspiraciones para él. Con un estilo místico, existencial y de gran carga de espiritualidad oriental él mismo inspiró a la generación de la contracultura americana. Se dice que el mismo Elvis Presley quedo inmensamente impresionado por una de sus obras cumbres, “El profeta”, y que incluso John Lennon tomó una de sus frases y la modificó ligeramente para introducirla en la letra de “Hey Jude”. David Bowie también mencionaría a este artista en la canción The Width Of a Circle, de su álbum The Man Who Sold the World (1970).

Gran estudioso y defensor de la lengua árabe, eruditos orientalistas dicen que su nacionalismo convivió en su mente mano a mano con el internacionalismo. Aunque su vida esta impregnada de una constante esencia religiosa, su estilo se puede considerar más místico y espiritual, derivado de las influencias recibidas por el cristianismo, el islam, el judaísmo y la teosofía. Él mismo llegó a declarar “Ustedes son mis hermanos y los amo. Los amo cuando se postran en sus mezquitas, se arrodillan en sus iglesias y oran en sus sinagogas. Ustedes y yo somos hijos de una sola fe: el Espíritu”.

“El Profeta”, su obra cumbre

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“Los dones que provienen de la justicia son superiores a los que se originan en la caridad” G.KH. Foto de Nibras al Riyami

A través de las enseñanzas de la figura de un profeta, el libro trata de diversos temas fundamentales en la vida de todo hombre y de toda mujer. Temas como el amor, el matrimonio, los hijos, el dar, el comer y el beber, el trabajo, la alegría y el dolor, las casas, el vestir, el comprar y el vender, el crimen y el castigo, las leyes, la libertad, la razón y la pasión, el dolor, el conocimiento, el enseñar, la amistad, el hablar, el tiempo, lo bueno y lo malo, la oración, el placer, la belleza, la religión, y la muerte. 

Lecciones simples, sabias, reveladoras de esa luz, de esa verdad, que todos llevamos dentro y que late dentro de nosotros recordándonos quiénes somos y contrastándolo con en quiénes nos estamos convirtiendo.

Él es جبران خليل جبران بن ميخائل بن سعد, árabe libanés, o Gibran Khlalil Gibran, como muchos de vosotros, afortunadamente, ya lo conoceréis.

Aquí os dejo la traducción al español de lo que Gibran Khalil nos transmite, a través de El Profeta, sobre los hijos.

Y una mujer que llevaba un niño en brazos dijo, Háblanos de los Hijos.
Y dijo él:
Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas de la llamada de la Vida a sí misma.
Vienen a través vuestro, pero no de vosotros,
y aunque estén con vosotros, no os pertenecen.

Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos,
porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis abrigar sus cuerpos, pero no sus almas, 
pues sus almas habitan en la mansión del mañana,
que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños.
Podéis esforzaros en ser como ellos,
pero no intentéis hacerlos a ellos como a vosotros,
ya que la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.

Sois los arcos por los que vuestros hijos,
cual flechas vivas, son lanzados.
El arquero ve el blanco en el camino del infinito,
y Él, con Su poder, os tenderá, 
para que Sus flechas puedan volar rápidas y lejos.

Que la tensión que os causa la mano del Arquero sea vuestro gozo,
ya que así como Él ama la flecha que vuela,
ama también el arco que permanece inmóvil.

(Hijos, El Profeta, Khalil Gibran, ed. Obelisco,2017)

Crisis, Tiempo de oportunidades

           

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“La creatividad requiere tener el valor de desprenderse de las certezas” (Erich Fromm). Imagen de Khara Wood

Ya lo decía mi profesora de física, “crisis es sinónimo de cambio, de revolución

Soy consciente de que la crisis ha sido para muchos auténticamente de-vas-ta-do-ra, dramática, trágica. Todos lo sabemos, todos hemos oído hablar o incluso hemos vivido esas historias injustas que muchas veces superan la ficción más insensible e inhumana.

Pero digamos que, para algunas personas, la crisis ha golpeado de una manera tal que han sido capaces de tener tiempo de reacción, personas a las que el látigo de la crisis no ha azotado hasta matar, sino que les ha golpeado lo suficientemente fuerte como para sacarles del camino marcado y  pese a la desorientación de los primeros momentos han tirado de eso a lo que se le llama resiliencia.

Estoy hablando de esas personas a las que, por ejemplo, la crisis les explotó en las manos cuando salían de la universidad con su título bajo el brazo. Esas personas que habían sido criadas bajo el mantra de “hij@ tú haz carrera, el esfuerzo merece la pena, luego podrás ser quién quieras”.

Esos recién licenciados, confiados, ilusionados, bañados por un sol que ya no calentaba como antes,  sorprendidos por unas reglas de juego que ya habían cambiado. ¿Y ahora qué?

Pues ahora…ahora llegaba lo bueno, el momento de salir de la zona de confort,  de ponernos a prueba, de aventurarse, de vivir cosas que de haber seguido el camino marcado nunca se hubieran experimentado. Ahora llegaba, para muchos, el momento de decir, “mira, el plan oficial no ha funcionado, ese camino de baldosas amarillas que era la vía garantizada al éxito me ha llevado al abismo, así que ahora…ahora voy a hacer lo que me de la gana”, así, tal cual.

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“No existe gran talento sin gran voluntad” (Blazac). Imagen de Lucas de Kam

Los hubo a los que les dio la gana volver a estudiar, pero ahora volver a estudiar aquello con lo que ellos siempre habían soñado, aquello que les motivaba,  y no la carrera, seguramente con números, que tenía salida asegurada o a la que se habían dedicado ocho generaciones de su familia, nueve con la suya.

Los hubo a los que les dio por los idiomas y viéndose con un poco de necesidad enfundada en un espíritu aventurero, a veces forzado, se marcharon a trabajar, aprender y experimentar la vida en el extranjero y la vida fuera de esa España crítica, que fueron los dos lados de una misma moneda. En ese momento tuvimos la oportunidad de demostrar muchas cosas, pudimos sacudirnos frente a todos esos que nos tildaban de vagos y fiesteros que aquí estábamos los españoles para tirar del carro, lejos de nuestras casas, convirtiéndonos en inmigrantes, currando duro para poder mantenernos a nosotros mismos, a nuestro orgullo y a nuestra dignidad.  Ese orgullo, esa dignidad, ese talento que nuestro sistema estaba vilipendiando, malgastando y regalando sin miramientos por ejemplo a las empresas de ingeniería alemanas, al sistema de salud británico o a la comunidad científica norteamericana.

Y los hubo que emprendieron y emprendieron muy bien emprendido. Porque el emprender nos propone infinitas oportunidades entre las que tenemos que escoger. Nos coloca ante una encrucijada de la que sólo sacando lo mejor de nosotros podremos salir gloriosos, y una de las formas de poner toda la carne en el asador es hacer aquello que nos motiva.  Muchos emprendedores reconocen haberse descubierto o redescubierto en periodo de crisis, porque ahí fue cuando ellos, dadas las circunstancias, se preguntaron ¿y yo, realmente, qué quiero hacer? esa pregunta es como abrir la caja de Pandora y la verdad que esta época del elogio a lo artesanal y el espíritu “Juan Palomo” o como popularmente se le conoce “Do it yourself” (DIY) ha ayudado mucho. Además, en tiempos de crisis se agudiza el ingenio y la creatividad.

Los conozco que se han dedicado al arte, al diseño, a la ayuda social, a emprender un negocio familiar aportando lo que se sabe hacer y aprendiendo lo que se tiene que aprender para ser mejor. Los conozco que han creado su propia empresa gracias a su formación académica, ya que los negocios ya consolidados no les proponían nada decente ni digno. Sé de los que se han hecho hosteleros, hortelanos, maestros cafeteros, chocolateros o cerveceros (a su profesionalización también ayudaron los años de carrera).

Y a todos les está yendo bien, quizá no sean los más ricos del lugar, pero están satisfechos con su día a día.

¿Por qué? pues yo, personalmente, creo que cuando uno se aventura en un proyecto personal de carácter profesional o del ámbito que sea, se involucra más, cuando uno va a pasar la mayor parte de su tiempo esforzándose por lo que le gusta, se sacrifica más, lucha más, se motiva más, pone mucho cariño, se esfuerza sin fatiga, se cuida lo que se crea y de ahí, normalmente, salen bien las cosas…

“El que no inventa, no vive” (A.M. Matute). Imagen de Martin Knize

Y por cierto, también los hubo que lo hicieron todo, estudiaron idiomas, marcharon al extranjero y emprendieron, porque en casi diez años de crisis, con ganas, necesidad y todo por aprender y aportar, la vida da para mucho.