De Recogida

balas-de-cereales-en-el-campo-al-amanecer
«Nuestro gran error es intentar obtener de cada uno en particular las virtudes que no tiene, y desdeñar el cultivo de las que posee» Marguerite Yourcenar. Foto de Petya Stoycheva en Pixabay

Esto para mí ha sido, y sigue siendo, como cuando después de un día movidito o de una noche de verbena una se vuelve a casa, de recogida, recordando momentos memorables que acaban de acontecer, y los repasa con el ojo observador de la memoria, reparando en lo que se había pasado por alto pero que resulta clave para el desenlace de los acontecimientos. Y luego al día siguiente, otros nuevos recuerdos vuelven a brotar espontáneamente sin querer, sin ni siquiera saber que estaban ahí o existían, y te ofrecen una nueva visión, un cambio de enfoque sutil, pero revelador.

Pues eso es lo que me ha pasado a mí durante este último año de retiro casero, básicamente. Si me tuviera que comparar en términos naturales, digamos que la vida que llevaba antes de «todo esto» sería la propia de un campo labrado para cosechar cereales. Sí, muy trabajado, muy aparente y ordenado y sobre todo, a todos ojos productivo. Pero llegó el cambio.

Yo fui de las afortunadas que lo único que tuvo que hacer fue quedarse en su casa. No voy a hablar de todas las dificultades, miedos e incomodidades que sabemos que esta nueva realidad ha producido y está produciendo, sobre eso ya hay mucha literatura.

cita-el-tiempo-por-castigo

Me voy a centrar en la oportunidad, que a mí personalmente, me brindo esta singular circunstancia. De pronto estaba en mi casa, con mi gente, con mis cosas, conmigo misma. ¿El tiempo que le dedicaba a organizar agenda, gestionar vida laboral, o llegar al trabajo? todo para mí. El tiempo por castigo, que diría alguien; y silencio, mucho silencio, dentro y fuera, mucha quietud, de repente, como nunca.

Me aparté de las noticias que llegaban de fuera y abrí ese cuadernito, porque la mayoría tenemos un cuadernito, donde tenía escritas decenas de listas incompletas de cosas que quería hacer y nunca hice. Señalé las que eran realizables, y comencé a leer ese libro que tenía pendiente, volví a escuchar ese disco que me regalaron, me puse a ver esa serie que alguien me recomendó; por primera vez abrí el libro de recetas que mi madre me pasó hace meses. Todo lo hacía porque quería, todo lo hacía porque me apetecía.

También había momentos en barbecho, claro que sí. Momentos en los que simplemente, no hacía nada. Ahí era cuando comenzaban a brotar las memorias de tiempos pasados, más recientes pero también remotos, de los que hablaba antes cuando una viene de recogida. De pronto me surgieron recuerdos de la infancia, que jamás había recordado; conversaciones con personas que habían pasado por mi vida, memorias gratas, otras no tanto. Todas ellas me llevaban a ligeras reflexiones sobre esta vida, sobre mi vida, que nunca habían surgido, y que venían de ese espíritu reflexivo que llevamos dentro, de esa intuición, de esa esencia nuestra apagada que ahora podía expresarse y ser escuchada, abrirse paso por fin; y que me hablaba claramente sobre mí misma.

cita-todo-lo-hacía-porque-quería

Nunca me he sentido más yo. Nunca había encontrado las piezas de ese puzle que es mi vida, y en cuya falta no había reparado hasta ahora. No es que antes llevara una vida sin chispa e incompleta, no, nada de eso. Lo que pasa es que ahora, después de la recogida, después de escucharme, de dejarme pues…fluir, soy más consciente de quién soy, soy más plena en las decisiones que tomo, en lo que elijo y sobre todo, me lo paso mucho mejor. Porque ahora soy más como ese campo en el que aflora lo que naturalmente tiene que aflorar.

Es como la que sólo ha experimentado el aroma de las violetas a través de los caramelos a los que dan nombre (muy ricos, por cierto) y un día, como tiene tiempo y le da la gana, paseando descubre un campo de violetas silvestres en el que nunca había reparado, y descubre el auténtico aroma de las auténticas violetas silvestres y dice, claro, esto era, ahora sí.

…….Hace unos días una amiga me regaló un libro que tenía reservado para mi desde hace algún tiempo. Se llama Genki, y revela las 10 reglas de oro de los japoneses para vivir con alegría, serenidad y sentido. Sólo me he leído las dos primeras hasta la fecha; aquella que trata de dar sentido a lo que hacemos y aquella que trata de dar las gracias por lo que acontece. Supongo que con este relato intento aplicar las dos.

campo-de-flores
«En un bosque se bifurcaron dos caminos, y yo… Yo tomé el menos transitado.
Esto marcó toda la diferencia» Robert Frost.

8 comentarios en «De Recogida»

  • marzo 14, 2021 a las 7:18 pm
    Enlace permanente

    Buenísimo,he disfrutado muchísimo con este relato, gracias por compartirlo con todos nosotros ♥️

    Respuesta
  • marzo 15, 2021 a las 8:15 am
    Enlace permanente

    Gracias Preciosa por dejarme leer un poco mas de ti. Aunque tenemos vidas muy distintas y vivamos “lejos”, me has hecho sentir muy cerca y me he identificado con casi todo. ¿ Sabes esas lagrimitas que asoman sin llegar a caer por que te las quitas para seguir leyendo ? Pues eso.

    Respuesta
  • marzo 15, 2021 a las 9:11 pm
    Enlace permanente

    Reflexión de un año lleno de cambios e introspección amiga, sin duda, más que nunca, las cosas pequeñitas con la familia y amig@s

    Respuesta
  • marzo 18, 2021 a las 11:56 am
    Enlace permanente

    Recordaremos ese período de nuestra vida como una aventura, una aventura donde la heroicidad era simplemente quedarse en casa. Un abrazo lejano Patri, muy bonito texto.

    Respuesta
  • marzo 20, 2021 a las 10:06 pm
    Enlace permanente

    Impecable! Como siempre un lenguaje cercano y aparentemente sencillo que transmite a la perfección ideas y sentimientos. Todos, en mayor o menor medida, hemos sentido esa conexión más profunda con nosotros mismos durante “todo esto” 😉

    Respuesta
  • marzo 28, 2021 a las 1:00 pm
    Enlace permanente

    Cuando decían que la pandemia nos haría mejores yo siempre apostillaba «si nos dejamos».. Si nos dejábamos caer en ese barbecho, en ese dolce far niente que nos invita a conocernos y lo cambia todo… Gracias amiga, por ilustrar con tus palabras este año tan peculiar!

    Respuesta
  • abril 13, 2021 a las 8:45 am
    Enlace permanente

    Gracias Cristina, te he visto en este tiempo a traves de tu narración. Un abrazo!

    Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *