El Quejío de Toro

           

 

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La Macanita de Jerez, fotomural de Juan Carlos Toro, Jerez de la Frontera

En esta era del sensacionalismo y lo funesto como espectáculo, él se ha mantenido íntegro en la idea de que “el periodismo es estar con la gente y dar servicio”.

Juan Carlos Toro me inspira.

A PESAR DE QUE MANTENERSE EN LAS TRINCHERAS de la calle y de que plasmar su esencia muchas veces no es rentable a nivel profesional  y que además puede costar algo caro, este fotógrafo y artista jerezano es de los que sienten esa necesidad de que el verdadero “quejío” de sus calles sea escuchado, un “Quejío” que expresa, que reivindica, que impresiona.

Yo en mi casa he visto mucho Arte”. Si comenzamos por sus raíces muchos dirán, “de casta le viene al galgo”, pero Juan Carlos Toro (Jerez 1979) es genuino.

Cuando hablamos con este fotoperiodista andaluz pronto comienzan a brotarme esencias de ese periodismo al que algunos de mis profesores de Universidad llamaban “romántico y bohemio que no llega a nada”. Sin embargo, con Toro recupero la esperanza.

Profesional de la imagen informativa y artística, Juan Carlos ha ejercido como redactor gráfico en el Diario de Jerez durante más de veinte años, en la actualidad colabora con lavozdelsur.es y con El País como fotoperiodista además de  ser profesor de fotografía en la Universidad de Cádiz.

Juan Carlos Toro, fotoperiodista
Juan Carlos Toro

Aunque estudió imagen, confiesa que el fotoperiodismo le eligió a él, y es que este jerezano tiene una mirada digna de estar al servicio de la gente. Es en las historias personales, en la realidad de la calle, en las vidas de personas como tú y como yo donde Juan Carlos Toro pone el foco. Con una sensibilidad especial, no sólo para captar las historias, sino para mostrarla, nos ha contado muchas realidades que quedan a la sombra de noticias repetidas, sensacionalistas y poco profundas.

Sus reportajes sobre el ancestral y en declive oficio de los “toneleros” jerezanos, “Los Sastres del Vino; sobre la vida del ermitaño coquinero furtivo del Guadalete o sobre “Alma de África” un equipo de fútbol jerezano compuesto por inmigrantes, visibilizan realidades cotidianas, vecinas, vitales, merecedoras de ser contadas y de ser sabidas.

Tal vez esa sensibilidad en la mirada de Toro venga de todo el arte que rezuma por sus venas. Su abuelo fue Fernando Toro Ramírez o “Ramírez, el Pintor” como era conocido por los jerezanos, un artista que conseguía con sus trazos representar todo el orgullo y respeto que sentía por su tierra y su cultura a la vez que mostraba una realidad impresionantemente viva y de una gran riqueza expresiva. Pues bien, digamos que más de cincuenta años después, con métodos más propios de nuestro tiempo, su nieto Juan Carlos revitaliza esa mirada. Hoy la realidad de la tierra de estos artistas sigue siendo la vida en el campo, en las calles y en el ruedo, pero también la inmigración, los desahucios, el flamenco o el surf.

 

[con el fotoperiodismo] yo descubro una profesión apasionante, entro en contacto con la gente y con las historias y aprendo que la profesión como yo la entiendo es todo lo contrario a lo que se está viendo últimamente. El periodismo es estar con la gente y dar servicio.   

Si a esta resolución le añadimos que Toro es un profesional de los de “pellizco”, obtenemos una obra apasionada, comprometida, profundamente expresiva y reivindicativa.

 

Después de sufrir un ERE, este artista se vio en la necesidad de continuar como freelance valiéndose de su trabajo para poder seguir adelante, pero lo que también le esperaba, era un gran campo abierto en el que sería él quién decidiría hacia dónde enfocar su cámara. De esta libertad creadora nació el proyecto “Presencias”.

 

 

Proyecto “Presencias” o “dibujar con las imágenes lo que siente el alma”

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El Torta, Jerez de la Frontera, fotomural de Juan Carlos Toro

 Año 2010, la UNESCO  nombra al Flamenco, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Año 2011, Jerez de la Frontera, madre del recién galardonado, se encuentra devastada por la crisis, las paredes de sus bodegas dieciochescas derruídas, y sus quejíos rompiendo en la oscuridad de la luz cortada.

¿Para qué sirve entonces el título? Se preguntó Juan Carlos. “Ahí es cuando me veo en la situación y en la necesidad de exponer y denunciar la situación de mi ciudad

Ese torrente mezcla de inquietud, urgencia, reivindicación, pasión por la tierra y sensibilidad artística es lo que lleva  a Toro a “empapelar las paredes” de Jerez.

Inspirado por el fotógrafo y artista callejero francés J.R, Toro decide visibilizar las joyas del flamenco jerezano a través de fotomurales expuestos por los barrios más castizos de la ciudad,  El barrio de Santiago, el de San Miguel y el de San Mateo. Perlas flamencas de la talla de Capullo de Jerez, El Torta, Manuel Moneo o Macanita de Jerez regalaron un instante de su arranque a esa geografía urbana añeja de olvido.

El sentido de la obra por tanto era doble, por un lado reivindicar lo que con tanto orgullo se debería lucir, la expresión de un arte único cuyo éxito ha traspasado fronteras y que sigue revitalizándose a pesar de los años, y por otro lado la visibilización de una ciudad, que bien podría compararse con un joyero con solera, pero cuya historia plasmada en sus muros se está dejando convertir en polvo.  Toro utilizó como hilo conductor el flamenco para representar “el quejío de la sociedad que sufre y de la ciudad que se cae a pedazos”, el quejío de Diego Carrasco pero también de la bodega jerezana del siglo XVIII. Y parece que todo en ese proyecto interiorizó ese sentir, pues ese arte efímero también se ha ido desgarrando con el paso del tiempo.

 

 

 

Todo este vasto trabajo que comenzó en 2011 y no fue completado hasta 2016 no hubiera sido posible, evidentemente, sin una ardua labor tanto técnica y física como administrativa. Pero Juan Carlos lo tiene claro “cuando tú le pones el cariño y el corazón a un proyecto, eso se nota y llega a más gente. Al final, yo lo hago por amor al arte, y cuando lo haces así, parece que las cosas salen bien”.

 

Y eso parece. Después de “Presencias” en Jerez, vino “Made In Barrio” un proyecto ideado por el Ayuntamiento de Córdoba que pretendía revitalizar la imagen del distrito Sur cordobés con fotomurales, nuevamente, que representaran la identidad de los jóvenes del barrio. Jóvenes deportistas y medallistas, emprendedores, valientes y con actitud fueron elegidos como modelos inspiradores.

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María Ballesteros, campeona de Taekwondo, Córdoba

 

Esa inspiración, que muchas veces viene de mirar la realidad con otros ojos y con otra sensibilidad diferente a la que estamos acostumbrados, es un ejercicio en el que nos deberíamos entrenar más a menudo y del que podemos extraer lecciones de vida y sacar lo que llevamos dentro, que en la calle hay mucho talento.

 

Vídeo de Antonio Girón

4 pensamientos en “El Quejío de Toro

  • julio 31, 2017 en 4:42 pm
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    Gracias por este trabajo Cristina…. por tu tiempo para transmitir, se nota que está hecho con corazón, anima a vivir el corazón, porque es posible dejando atrás ideas y organizaciones. Solo contarlo sentirlo transmitirlo y vivir así día a día ….es simple…. me hace sentir bien.

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  • agosto 2, 2017 en 12:57 pm
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    Cristina me ha emocionado tu relato, está escrito con el corazón y con el alma. Me has transportado con tus palabras a Jerez, a sus calles, a su ¡quejío!… Y a esa humanidad que describes, eres un amor, gracias por transmitir tanto sentimiento

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  • agosto 6, 2017 en 4:53 pm
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    Me encanta la forma de describir a Jerez a travez de la mirada de ese Gran artista Juan Carlos Toro

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  • agosto 7, 2017 en 8:37 am
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    Enhorabuena Carlos ¡te mereces el reconocimiento, eres un artista y un gran currante! Besos. Te mereces lo mejor.

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