Como ascua en mano

Ahora mismo me estoy acordando mucho de Buda y de Frozen al mismo tiempo. No sé si esto le ocurre a todas las personas de la humanidad o sólo a algunas. Pero a mi me ocurre en ocasiones que ciertas situaciones hacen que el cabreo me invada hasta tal punto que creo que mi persona podría servir de combustible para un tren a vapor Madrid-Burgos.

Ese sentimiento de indignación que causa enojo, según la RAE, hace que me metamorfosee en un auténtico martillo pilón durante un tiempo bastante incómodo para mí y para todos mis compañeros. Y es que no lo puedo evitar. Y es que además, pienso y siento que si lo intentase reprimir, explotaría como si fuera un lemming de estos suicidas.

Menos mal que un día viendo La 2, estaban echando un reportaje chulísimo sobre los reinos de Buda que iban salpicando con citas de este ser tan magnífico que era muy humano llamado Siddhartha.
Uno de esos mensajes decía algo así como (estoy parafraseando) que la ira, mundanamente llamada «cabreo monumental», es como un carbón candente en nuestras manos. Si lo mantienes durante mucho tiempo al final te terminas quemando. Y entonces tuve una epifanía ahí mismo, en ese momento, que me gustaría compartir por si a alguien le sirviera también. Es natural que sintamos ese enfado importante, de vez en cuando, en nuestras vidas. Hay situaciones que realmente causan un enojo bastante serio que no podemos controlar, y creo que es justo. Lo que sí está en nuestras manos, y nunca mejor dicho, es la habilidad para soltar ese fuego abrasador antes de que nos convierta en antorchas humanas.

¿Dónde entra Frozen en todo esto? Pues en mi caso me acuerdo de la peli y de su canción Let it go, que yo traduzco para mis adentros como “chica, déjalo ya” y que me ayuda bastante a dejar caer el carbón incandescente de mis manos y ya de paso a pensar un poco más nítida y serenamente, que es yo creo cómo se tiene que pensar.

Total, que me estoy dando cuenta de que esto de sentirse airado debe ser algo bastante comúnmente humano. A fin de cuentas Buda hablo de ello en el siglo V a.c. y la reina Elsa en Frozen a su manera también estaba hablando en su famosa canción de cómo manejaba sus cabreos, y todos lo sabemos, por eso pegó tan fuerte, vamos, estoy segura.